en nombre del derecho a la Libertad de Expresión exigimos:

Inmediata derogación de la Ley 88 de 1999
Libertad absoluta e incondicional para todos los prisioneros de conciencia.

Sunday, October 11, 2009

Derecho a la Libertad de Movimiento

En este mundo globalizado del siglo XXI resulta fácil viajar, cerca o lejos. Y hasta sin salir de casa la Internet nos permite pasearnos por el mundo, escuchar opiniones distintas, conocer culturas exóticas. En fin, conectarnos. Pero en Cuba no es así. Y no se trata de meros límites a la libertad de movimiento. Es toda una filosofía que resume el grado de esclavitud al que queda reducido un pueblo bajo un régimen totalitario que se burla con el mayor de los cinismos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 13° establece:
Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

También el artículo 30° de la Constitución del 40 garantizaba:

Toda persona podrá entrar y permanecer en el territorio nacional, salir de él, trasladarse de un lugar a otro y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte u otro requisito semejante (…) Ningún cubano podrá ser expatriado ni se le prohibirá la entrada en el territorio de la República.
Pese a que no existe una ley de inmigración, el régimen cuartelario de la isla exige permiso para entrar o salir del país. Y hasta para moverse dentro del país. Pretender residir en el exterior por motivos familiares, profesionales o de simple preferencia personal se considera deserción… o traición.

Varias categorías migratorias han sido establecidas por decreto: Los que viajan en misión oficial en reconocimiento a su lealtad incondicional a la revolución; los que solicitan una salida temporal para visitar un familiar o trabajar un tiempo determinado; los que piden la salida definitiva, a quienes se les confiscan todas las propiedades (cuenta de ahorro, vivienda, muebles, ropa, etc.) en el momento de abandonar el cuartel, perdón, el país. Y finalmente, un verdadero aporte del castrismo a la legislación migratoria: la categoría de salida ilegal castigada, de acuerdo con los artículos 216 y 217 del Código Penal, con fuertes multas y privación de libertad de hasta tres años si no se ha usado la violencia y hasta ocho años si se usa fuerza o intimidación. Pero si la frustrada fuga involucra el secuestro de barcos o aviones, el delito se convierte en piratería de acuerdo con el artículo 117 y conlleva 20 años de prisión y hasta la pena de muerte.

De cualquier modo, los trámites migratorios constituyen un excelente negocio que reporta al régimen cubano millones de dólares anuales. La salida temporal, por ejemplo, comienza con la Carta de Invitación de un residente en el extranjero a través de algún consulado del exterior. Cuesta 160 euros y puede ser arbitrariamente rechazada. De ser aceptada, el “invitado” tramita el pasaporte cubano (55 cuc ) y tras obtener la correspondiente visa del país a visitar procede a solicitar la visa cubana para viajar al exterior, es decir, el permiso de salida, la añorada tarjeta banca, que requiere un sello fiscal de 150 cuc. De más está decir que si el permiso es denegado el dinero no se devuelve. Si a esto sumamos el costo del examen médico ($400 cuc) el precio del pasaje y otros gastos relacionados el costo puede llegar a los $600 dólares por viajero en un país donde el salario promedio equivale a 12 dólares mensuales.

El permiso de salida puede negarse por causas tan variadas y múltiples como estar en edad militar (entre 15 y 27 años), tener records criminales, haberse destacado en los deportes, la ciencia, el arte o la cultura, haber ostentado grados militares o posiciones políticas de cierta importancia, tener un título universitario, ser hijo de dirigente o de desertor en algún viaje –misión, le llaman ellos-. Da lo mismo. La arbitrariedad no conoce límites. Y si logras obtenerlo, puedes permanecer en el extranjero hasta once meses siempre que pagues una cuota mensual de 40 euros al gobierno cubano, un alquiler por respirar un poco de libertad. De lo contrario no puedes regresar: las aerolíneas son fuertemente multadas si admiten un pasajero que no posea un permiso válido de entrada al país, es decir, con las extensiones pagadas. Y si la estancia en el exterior rebasa el límite de un año, simplemente ¡olvídalo! Se te priva de la ciudadanía y ya no puedes regresar.

¿Alucinante? No tanto como el requisito de solicitar una visa (habilitación le llaman ellos) para entrar a la isla si resides en el extranjero. Un permiso de entrada exigida a los cubanos de la diáspora que se otorga a discreción de acuerdo con la "conducta que tenga el solicitante con respecto al gobierno revolucionario".

Algo tan humillante como aquellos salvoconductos que las autoridades coloniales entregaron en su momento a Martí y Maceo como muestra de “generosidad y tolerancia” sólo superado por la condición de servidumbre que lesión a la dignidad del cubano de la isla al exigírsele un permiso de salida. ¿Quién autorizó a Alejo Carpentier para vivir en Francia? ¿A quién pidió permiso Beny Moré para triunfar en México?

Pero las restricciones migratorias no se limitan a los viajes al extranjero, no señor. El Decreto 217 de 1997, prohíbe a las personas que viven en el interior mudarse para la capital del país. Cualquier persona que vaya a residir a otra casa por más de 30 días -a cuidar un familiar enfermo o porque le nació un nieto- debe informar a las autoridades sobre este cambio temporal de residencia. Y queda prohibido circular por las llamadas “zonas congeladas”, barrios residenciales de clase alta, donde las casas se "asignan" solamente a los dirigentes del Partido Comunista y a altos jefes militares. ¿Justificación? El peligro que representa para la seguridad nacional la migración interna no controlada. Una excelente arma para impedir el contacto con turistas, diplomáticos y prensa internacional de personas “indeseables”. Es común encontrar policías en las calles de La Habana chequeando el estatus legal de los transeúntes. Si se detecta un residente ilegal, es inmediatamente deportado a su provincia de origen tras pagar una multa que varía entre 12 cuc (300 pesos cubanos) hasta 40 cuc (1,000 pesos cubanos) para quienes residen ilegalmente en la Habana Vieja. Así le sucedió al periodista independiente Ernesto Corría Cabrera deportado tras ser detenido por “ilegal” en la capital de su país.

¿Cuántos rehenes viven hoy en Cuba esperando autorización para viajar? Muchos y muy variados: Opositores, periodistas independientes, familiares de personas que decidieron no regresar de una “misión”. Se calcula que más de 600 personas con visas para viajar permanecen en la isla esperando por el permiso de salida. Entre 700 y 1,000 son retenidas por el Ministerio de Salud Pública antes de que se considere su petición de permiso de salida de acuerdo con la Regulación del MINSAP # 54.14: Deben servir entre 5 y 10 años en areas designadas dentro del país antes de ser “liberados”.

Algunos sirven para negociar o como muestras de buena voluntad con países “amigos.” Otros son retenidos como simple castigo por cualquier razón. Al opositor Miguel Valdés Tamayo, condenado en la primavera negra del 2003, se le otorgó una licencia extrapenal por graves problemas de salud. Pero se le negó el permiso para viajar al extranjero privándole de un tratamiento médico eficaz que le costó la vida. La Dra. Hilda Molina tuvo que esperar 15 años para reunirse con su hijo y nietos; la esposa y dos hijos del periodista independiente Ernesto Roque fueron autorizados a salir mientras a él se le negó el permiso y tuvo que permanecer en la isla junto a su otro hijo. A Coral Delgado Salas de 16 años, le fue negado el permiso de salida definitiva del país por su actitud contestataria y ser .hija de Belinda Salas Tapanes, destacada dirigente de FLAMUR (Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales). A Juan Juan Almeida, también se le negó por ser hijo de un comandante de la Revolución. No son casos aislados. Ahí están los casos de .los periodistas Jorge Olivera, Oscar Espinosa Chepe, Carmelo Díaz, Jorge Olivera, Miriam Leyva Léster Fernández Zamora, José Alberto Ocaña Salcines, Guillermo Pérez Yera, Orestes Suárez Torres, Nancy González García… también esperan por su tarjeta blanca. …

Resultado de estas regulaciones que han separado familias, impedido a los profesionales ejercer su profesión y al cubano elegir su lugar de residencia son los más de 70,000 balseros ahogados en el Estrecho de la Florida o fríamente asesinados como sucedió con el remolcador 13 de Marzo. El médico villaclareño Pablo Ruiz Porra, de 56 años de edad, fue asesinado mientras intentaba por sexta vez salir ilegalmente de la isla para reunirse con su esposa residente en Lincoln, Nebraska, desde hacía dos años. Tenía visa para entrar a los Estados Unidos, pero el gobierno cubano no le concedía el permiso de salida debido precisamente por ser médico. Y todavía tienen el cinismo de culpar a la Ley de Ajuste Cubano. ¿Dónde está la ley que proteja al ciudadano de la soberbia de un régimen que ha convertido el odio en política de estado?

Como una vez dijera Virgilio Piñeira “si Kafka hubiera vivido en Cuba no sería un escritor surrealista. Sería costumbrista.”

Pero el odio, como el ácido, termina destrozando el recipiente que lo contiene.

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